El polvorín catalán

Publié le par JoSeseSeko

Photo: Fotomovimiento

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Mientras que el Senado le concedía al jefe de Gobierno, Mariano Rajoy, el derecho a poner bajo tutela Cataluña, esta última proclama su independencia por un voto de su parlamento. Firma que la secesión acecha España, e inquieta el resto de la Unión Europea.

Un nuevo episodio se escribe en la historia entre Madrid y Barcelona, al nivel político. Al principio del octubre, la represión organizada por el poder español el día del referéndum en Cataluña había indignado grande número de ciudadanos en la comunidad autónoma, en el resto de España, pero también ciudadanos de los países de la Unión Europea. Este viernes, 27 de octubre, las tensiones suben de un punto, de una y otra parte, de una parte con gobierno de Mariano Rajoy que recibió la autorización para utilizar el artículo 155 de la Constitución, permitiendo la postura bajo tutela de una comunidad autónoma, la suspensión del parlamento local y la parada del poder ejecutivo local; y por otra parte, Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat, dirigente del movimiento independentista catalán, vió el Parlament de Cataluña votar una resolución por la independencia de Cataluña que tomaba la forma de la república, provocaba escenas de alborozo en las calles de Barcelona.

Rajoy, el nuevo Franco

¿ Frente a este dato, cómo el poder va a reaccionar ? Es fuerte para apostar que la presión policiaca, incluso militar, con Guardia civil y el ejército, será aumentada tanto Madrid quiere tener razón de Barcelona. Pero esta vía represiva iniciada por Rajoy es muy desacreditada, reenviando España las horas del franquismo según los observadores políticos. Por otra parte, estas últimas semanas, el extremo-derecha española, nostálgica de la dictadura de Franco, apoya la política autoritaria del Partido popular (PP) de Rajoy con respecto a Cataluña, que fue una de las regiones más hostiles hacia el franquismo y cuyas ganas de autonomía fueron conocidas desde hace muchísimo tiempo.

Para prueba, en 2006, cuando el Partido socialista obrero español (PSOE) estaba en el poder con José Luis Zapatero, una revisión del estatuto de autonomía de Cataluña estaba en negociación, con una alineación sobre la autonomía del País Vasco, es decir un derecho a levantar sus propios impuestos, un poder de regulación de impuestos como el impuesto sobre las sociedades, como lo explica el economista Ivan Aguilar, partidario de la independencia, en una entrevista al periódico francés Politis. Y lo que alimenta a la independentista vaga desde el 2010, es que Rajoy obtuvo ganancia de causa cerca del Tribunal Constitucional y que el Estado central no lanza inversión en Cataluña, que no ha sido ahorrada por la crisis mundial de 2008-2009, siendo la comunidad autónoma más rica de España.

Puigdemont arrinconado

Pero una cuestión merece sin embargo ser puesta: ¿ acaso Puigdemont quería cueste lo que cueste la independencia ? Esto no está tan seguro. Porque desde el referéndum, el presidente de la Generalitat se mostraba ambiguo. Unas veces afirma una declaración unilateral de independencia, y otras procura negociar con Madrid para una salida de crisis honorable. Del que pensar que es arrinconado porque, al fondo, como hombre de centroderecha, quería negociar el estatuto de autonomía con la derecha al poder, no querer hacer secesión.Y su presencia en la cabeza de Cataluña es debida sólo al bono querer de la izquierda independentista catalana, particularmente de la Candidatura de unidad popular, que piensa sacar provecho de eso para exigir una política de transformación social, conforme a sus socialistas ideales. Lo que Puigdemont no puede tolerar, visto que la posición de su partido, el Partido europeo demócrata catalán, es poseedor de una política de austeridad y juega sobre una línea suprématiste, xenófoba, con respecto al resto de España.

Preocupación europea

Por fin, esta historia inquieta varios países de la Unión Europea, de los que están Francia, país vecino completamente concernido porque históricamente, Cataluña es compartida entre la parte española que forma una comunidad autónoma separada, y la parte francesa, incluida en la nueva región Occitania. Del que empujar movimientos autonomistas en esta parte de Francia, que no digirió la incorporación forzada en la nueva región Occitanie desde la aplicación de la reforma territorial en 2014, o en otro lugar como en Bretaña, en el País Vasco, en la Martinica, en Guadalupe, en la Guayana y sobre todo en Córcega, ya que la región es gobernada por una coalición de los autonomistas y de los nacionalistas corsos y ya que la mayoría de los diputados corsos a la Asamblea nacional es unas regionalistas. Pero esto no es limpio de Francia. El domingo, 22 de octubre, en Italia, los autonomistas sacaban vencedores a Lombardía y en Véneto, regiones fuertemente industriales y que habían conocido períodos de independencia durante varios siglos, antes de la formación de la unidad italiana en el curso del siglo 19.

Del que incitar a los defensores de un Estado central mucho, particularmente en Francia, dónde la tradición jacobina es anclada desde la Revolución francesa - y misma delantera -, a considerar que la construcción europea lleva a la destrucción de los Estados-nación y que su ausencia de democracia, doblada de una política económica cagona, acelera el resentimiento nacionalista, la doblez particularista, y una desagregación progresiva del espacio colectivo y comunitario. Y no es un azar si el conjunto de los jefes de Estado de la UE sostiene Madrid frente a Barcelona.

Una solución republicana

¿ Cuál es la solución frente a este conflicto larvado que podría empeorarse si las fuerzas armadas vengan para ser efectivamente movilizadas ? Si hay por lo menos una, sería una república federal española. ¿ Por qué la república española ? Porque el auge de Podemos, estos últimos años, más los polémicos alrededor del modo de vivir del antiguo rey Juan Carlos, devolvieron un poco en silla de montar la idea de la tercera república española. Y así como los independentistas catalanes se reivindican también republicanos, un terreno de armonía podría ser posible. Además, Felipe VI, que sucedió a Juan Carlos desde junio de 2014, gracias al bipartidismo PP-PSOE entonces dominador, se pronunció poco después del referéndum catalán en sustenante la línea represiva de Rajoy con respecto a Cataluña. Del que justificar la opción republicana para salir por la altura de esta crisis política, pero tan económica, porque las agencias de notación vigilan de cerca España, porque flujos de capitales procedente de Cataluña se hacen y porque empresas amenazan con dejar Barcelona para instalar su sede en otro lugar en España.

La continuación, en un episodio próximo.

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