La república o la secesión

Publié le par JoSeseSeko

Photo: Reuters

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Varias centenas de heridos, centros electorales saqueados, describiendo así la represión organizada por Madrid hacia Barcelona, el domingo, 1 de octubre, con ocasión del referéndum de autodeterminación que apoyaba la Generalitat de Cataluña desde hace varios meses. El déchainement de la violencia policiaca deja contemplar réplicas más sangrientas por parte del poder español hacia los independentistas catalanes, pudiendo incitar otras comunidades autónomas que se distancian con Madrid.

El discurso del presidente francés Emmanuel Macron en la Sorbonne sobre Europa se topa con la pared de la realidad, que es la que los pueblos europeos se encuentran estrangulados por un poder que es considerado protegerlo, garantizarle el ejercicio lleno y democrático. España lo dio un ejemplo siniestro, el domingo, 1 de octubre, donde la policía nacional francesa fue ordenada impedir cueste lo que cueste el referéndum de autodeterminación en Cataluña, que fija una voluntad de independencia desde hace algunos años, debido a la negativa de Madrid, particularmente desde la vuelta del Partido popular al poder (2011), con Mariano Rajoy como jefe de Gobierno, de accroitre al quebrantar la autonomía de la Generalitat de Cataluña, el proceso de negociaciones empezado por el gobierno de José Luis Zapatero (Partido socialista obrero español) en 2006. De resultas, los independentistas catalanes, de derecha como de izquierda, se encuentran en un combate común contra la tiranía de Madrid. Varias centenas de heridos fueron lamentar, así como varios centros electorales destruidos por las fuerzas de policia, con imágenes y vídeos que giraron(filmaron) en el mundo entero. Y decir que Rajoy criticaba la actitud del presidente venezolano Nicolás Maduro, el considerado como un dictador. ¡Haría bien de cerrarla hoy porque aplica métodos dignos de la dictadura del caudillo Franco!

¿Huelga general en Cataluña?

A pesar de esta movilización policiaca enorme, hubo a pesar de todo el 42 % de los electores catalanes que pudieron votar. Y entre esos, el 90 % votaron por la independencia de Cataluña (cf enlace n°1). Un resultado que puede ser difícilmente interpretable, aunque Carles Puigdemont, el presidente de la Generalitat estima haber conseguido su apuesta. Sin embargo, Rajoy no piensa validar estos resultados y cuenta con continuar la represión, que había comenzado algunas semanas antes con la detención con la Guardia civil de responsables de la Generalitat y la secuestración de boletines de voto. Una situación que embaraza la Unión Europea porque considera que el referéndum catalán es ilegal pero no puede tolerar, en principio, la represión llevada por el poder central español (cf enlace n°2).

Ahora, queda por saber el desarrollo de los acontecimientos. Por la noche del 1 de octubre, una llamada a la huelga general en toda la Cataluña ha sido lanzada, con el fin de denunciar la actitud del poder central y de instaurar una relación de fuerza. Inicialmente, las dos confederaciones más grandes sindicales y españolas que son las Comisiones obreras y la Unión general del trabajo habrían apelado a la huelga general, pero este lunes, 2 de octubre, un comunicado común indica que ambos sindicatos no apoyan esta huelga, no queriendo servir de cubierta para Puigdemont y su declaración unilateral de independencia. Pues, la relación de fuerza parece mal partida (cf enlaces n°3 y n°4).

Una austeridad destructiva

De verdad, lo que asistimos, sobre todo si no somos españoles, es en alguna parte una consecuencia de la trayectoria europea operada desde la crisis de 2008-2009. En efecto, las instancias europeas apelan a una política de austeridad infinita, haciendo creer que zanjaría los problemas de competitividad, de deuda pública y de estructuras económicas no igualitarias entre los países de la Unión Europea y en el seno de estos diciendo país. ¡Que nenni! Esto acentuó las tensiones entre los países y sobre todo incitado a roturas en su pecho. España hace papel de ejemplo porque fue uno de los países los más tocados por la crisis de 2008-2009 y queda bajo una corte austeritaria indefinida desde esta crisis. Sin que la tasa de paro haya vuelto al nivel de 2008 mientras que el Producto interior bruto español recobró casi su nivel anterior crisis. Podemos hablar de década perdida. Pero el caso es que Cataluña, que es la comunidad autónoma más rica de España, también sufrió esta austeridad que tenía el sentimiento de sentirse perjudicada por Madrid. De donde uno de los argumentos, el más egoísta y más detestable, llevados por los independentistas catalanes que es querer dejar buscarse la vida otras comunidades autónomas españolas y de no pagar los vidrios rotos demasiado por la política de austeridad generalizada.

La República como solución

Si se refiere al referéndum, sería cuestión de saber si los catalanes desearían de hecho mantenerse en la monarquía española o instaurar la república catalana. Y en alguna parte, la palabra que más importa aquí es la república. Esto no es anodino porque Cataluña fue uno de los bastiones más fuertes de la segunda República española en el momento de la Guerra civil (1936-1939) y porque por consiguiente, fue uno de los territorios más severamente reprimidos por la dictadura franquista. La tradición republicana en Cataluña se agrega a otra tradición que es el anarquismo. Es en Cataluña dónde los anarcho-sindicalistas de la Confederación nacional del trabajo y de la Confederación general del trabajo tienen más adherentes, debido a la historia industrial de la comunidad autónoma.

Total, si la oposición, y muy particularmente el PSOE, dirigido por Pedro Sánchez, y Podemos, el partido de izquierda radical llevado por Pablo Iglesias, valora la unidad de España y no su dislocación, hará falta que militen y convenzan españoles para la instauración de una tercera República. Pero, desde luego, la república social, comprendiendo las envidias(ganas) de autonomía en Cataluña y en otro lugar, como en el País Vasco por ejemplo, donde el apoyo hacia el paso democrático de los catalanes se expresó últimamente. Y en alguna parte, la idea de una III República puede encontrar su legitimidad hoy porque hay alguien que permanezca mudo sobre la situación de Cataluña. Es rey Felipe VI. Su silencio es ensordecedor frente a las violencias por parte de los policías. ¡Tiene que meditar!

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