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Una Colombia dividada

Publié le par JoSeseSeko

Photo: ARIANA CUBILLOS / AP

Photo: ARIANA CUBILLOS / AP

Una corta mayoria de los colombianos rechazaron, el 2 de octubre, el acuerdo de paz entre el gobierno central y las FARC-EP encontrado el 26 de septiembre.

La historia podrá decir que la sociedad colombiana es más dividada que nunca. Domingo 2 de octubre, los colombianos fueron invitados por referéndum a aceptar (o no) el acuerdo de paz entre el poder colombiano (presidente Juan Manuel Santos), y las Fuerzas armadas revolucionarias de Colombia-Ejército del pueblo (FARC-EP) de Timoleón Jiménez (alias "Timochenko"). El "no" al tratado reunío 50.2% de los votos. Una corta derrota por el "sí" (49.8%) que significa una fractura en Colombia. Pero la absención fue muy importante (62.58%), que puede explicarse con el huracán Mattheuw que ha tocado el Caribe estos últimos días.

Una derrota personal para Santos

Los resultados del referéndum pueden ser comprendidos como una derrota personal para Sr. Santos. El presidente colombiano, de centro-derecha (liberal), al poder desde 2010 y reelegido en 2014 con la promesa de la paz con las FARC-EP, hizo mucho esfuerzos para obtener un acuerdo con el movimiento marxista, que lucha desde 1964 contra el poder central en Bogotá. En junio de 2016, ambos partidos aceleraron el proceso de pacificación y con la ayuda de Cuba, porque las negociaciones se hicieron en La Habana, un acuerdo fue firmado el 24 de agosto de 2016.

Después de la publicación de los resultados, tan Sr. Santos que Timochenko confirman su voluntad personal de seguir el ciclo de negociaciones y convencer los colombianos que el tiempo de la guerra civil ha muerto. Pero, deben implicar otros líderes políticos.

La venganza de Uribe

Si el referéndum proclama un vendedor, sería Alvaro Uribe. El expresidente muy conservador, al poder entre 2002 y 2010, no soporta la proposición finalmente rechazada por el referéndum porque considera que los líderes de las FARC-EP podían vivir en la impunidad de sus crímenes. Sin embargo, los crímenes del expresidente siguen impunes porque no hay investigaciones sobre su política contra las FARC, con Sr. Santos como ministro de Defensa, y Sr. Uribe puede hacer declaraciones populistas para hacer creer en la población que la transformación de las FARC como un partido político amenazaría el futuro de Colombia.

Entonces, el "no" sería una voluntad de aumentar la presión para ver los dirigentes de las FARC en cárcel. Pero, no se debe olvidar que un acuerdo de paz obligaría a condenar los paramilitares o otras fuerzas de ultraderecha, y los narcotraficantes. Estos grupos no lo quieren. Sobre todo los carteles, que hacen negocios con los paramilitares y las FARC para mantener su modelo económico - droga exportada en los países desarrollos, especialmente Estados Unidos -, y que no quieren luchar contra un gobierno que no habría las FARC como oponentes.

Finalmente, el 2 de octubre fue un "triste día" en Colombia con la causa de la paz.

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